El Real Madrid tiene un santo, San Iker, no le abandona en ningún partido, siempre está bajo los palos de las porterías de los campos por los que pasa el Madrid.
Tiene el corazón teñido de blanco y lo demuestra cada semana con sus innumerables paradas.
Su leyenda, como santo, se empezó a forjar desde su debut en 1999, pero su primer gran momento de gloria le llegaría en 2002 con la final de la Champions, salió sustituyendo al portero titular en los últimos instantes del partido, el ataque del equipo alemán era exagerado, pero allí estaba él para salvar en menos de 2 minutos, 3 veces a su equipo.
Ese era SAN CASILLAS, sus paradas durante los dos minutos y sus lágrimas de alegría al acabar el partido darían la vuelta al mundo.
( vídeo de Youtube)
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